SARA CARBONERO: #denada

Una cosa es verter una opinión y otra cosa formar parte de una campaña de acoso y derribo contra una persona que lo único que hace es desempeñar su trabajo, mejor o peor que otros, pero al fin y al cabo, su trabajo.

#GraciasSara empezó como una broma en la red social Twitter. Yo misma leí algunos comentarios y también me reí porque no pasaba de ser un simple juego de niños. Pero ese inocente juego se está convirtiendo en un escarnio público, una forma repugnante de hundir moralmente a una persona y , sinceramente, ya somos mayorcitos para conocer los límites y las reglas del juego.

Está claro que metió la pata, se equivocó, cometió un error garrafal que no debe pasarse por alto y menos en un acontecimiento tan importante como una Eurocopa. Pero ¿por qué tanta inquina?, ¿por qué tantos deseos de destruir a una mujer que triunfa incluso internacionalmente?. ¿Acaso la opinión pública se cebó tanto con otro periodista deportivo cuando hace 2 años humilló a un indigente en medio de una conexión en directo?. http://www.youtube.com/watch?v=J9xx_o2J1I8

La vejación a la que algunos compañeros de profesión están sometiendo a Sara Carbonero roza lo inhumano. Me parece cruel y un recurso barato lapidar a una persona cuyo único pecado es ser la novia del mejor portero del mundo, si es que eso puede considerarse “pecar” (yo también pecaría). Es en estos casos cuando la frase “qué mala es la envidia” toma todo su sentido. Parece mentira que en el siglo XXI nos dediquemos a vilipendiar de forma gratuita a aquellas personas a las que envidiamos. Tanto les ha costado buscar un defecto a la presentadora que, cuando lo han hecho (porque los tiene, al igual que tú y que yo) ha sido como encontrar la fórmula de la eterna juventud.

Es necesario que todos recapacitemos y empecemos a materializar esa palabra que forma parte de nuestro diccionario y que un día desaparecerá por falta de uso: empatía. Odiamos a la clase política pero no sólo son ellos los que están corrompiendo España, nosotros también ponemos nuestro granito de arena para destruirnos poquito a poco, tan despacio que ni siquiera nos damos cuenta. ¿En qué clase de personas nos estamos convirtiendo?. Si nos uniésemos igual para solucionar algunos problemas mundiales como el hambre, el racismo o la violencia de género, ¡cuánto más progresaríamos!.

Claro que es más fácil y divertido ver los toros desde la barrera, decir a los demás cómo deben actuar en cada momento y, cuando se equivoquen, dejarles claro que son unos inútiles y que no están ahí por méritos propios. Pues #denada por vuestro apoyo y entendimiento.

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