De profesión… SABELOTODÓLOGO

¿Cuál es tu profesión: dentista, camarero, policía, profesor, ama de casa, “probador” de colchones…?. Seas lo que seas y te dediques a lo que te dediques, seguro que en algún momento de tu vida profesional (o en varios), alguien que apareció un día por casualidad y que conoce tu trabajo tanto como tú el número de estrellas que hay en el Universo, te ha dicho con cierta presuntuosidad: “Eso no se hace así”… ¿Y cuáles son las contestaciones que pasan por tu mente?

  1. ¡Qué sabrás tú cómo se hace!
  2. ¡Ya habló el listo!
  3. Me importa un “pepino” lo que tú pienses
  4. ¿Te he preguntado tu opinión?
  5. ¿Quién lo está haciendo: tú o yo?
  6. ¿Te digo yo a ti cómo debes hacer tu trabajo?
  7. Si crees que tú lo haces mejor, ¡no sé a qué esperas!
  8. ¿No tienes otra cosa mejor que hacer que estar aquí tocándome las narices?

¿Y qué sale por tu boca?… Pues la mayoría de las veces ¡¡NADA!!. Porque, por educación, preferimos mordernos la lengua a comenzar una discusión con una persona que, de entrada, nos está dando una patada en la espinilla dudando de nuestra profesionalidad y que, no quedándose contenta con eso, se posiciona ante ti obviando tus años de experiencia o tu titulación. Esas personas son los llamados listillos, sabiondos, pedantes, enteradillos, resabidos, sabelotodos… Hagas lo que hagas y digas lo que digas, ellos siempre sabrán más que tú y lo harían infinitamente mejor. ¡No te esfuerces en hacerles cambiar de opinión!, no se rinden nunca y anteponen su opinión ante cualquier razonamiento o prueba material. Y es que son Licenciados en Sabelotodología.

Los profesionales de los medios de comunicación (técnicos, periodistas, presentadores, comerciales…) estamos mucho más expuestos al análisis de los Sabelotodólogos que un Ingeniero de Minas, por ejemplo, pues ¿quién no ha sido telespectador alguna vez?. Ésta es su licenciacreerse profesional del medio sólo por ser espectador del mismo. Es como si tú, por hacer la comida cada día, te autodefinieras como Chef y te vieras con la licencia de dar clases al mismísimo Ferrán Adriá…

La televisión está al alcance de todos, te invita a la opinión, a la crítica, a la elección… lo que facilita aún más el trabajo a los Sabelotodólogos, una profesión que nunca está en crisis.

Por eso es importante que si alguno de ellos lee esta entrada, sepa que:

  • Ver la televisión cada día no significa conocerla y saber sus claves.
  • Ver la televisión cada día no significa saber hacerla.
  • Ver la televisión cada día no significa convertirse en un experto crítico.

Porque ver la televisión cada día, en la mayoría de los casos, sólo significa diferenciar aquello que te gusta de lo que no, lo que quieres de lo que desechas… y en muchos casos, sin saber por qué razón.

Trasladándolo al terreno vinícola. Que seas un buen bebedor de vino, no te convierte en enólogo. Tal vez puedas distinguir el buen vino del malo, pero en la mayoría de los casos sólo serás capaz de diferenciar el que te gusta del que no y sin saber por qué motivo. Para convertirte en un excelente catador es necesario formarse desde dentro, conociendo la uva, el proceso, clases de vinos, la metodología para hacer la cata… Porque beber vino detrás de una barra, no te ofrece conocimientos vitivinícolas… Porque ver la tele desde casa, no te proporciona experiencia audiovisual. En uno y otro caso, sólo te convierte en usuario, pero no en experto, y menos en el maestro de ceremonias ante personas profesionales del sector.

En los últimos meses, tanto yo como a mis compañeros, hemos vivido estos episodios en muchas ocasiones. Haces un reportaje y viene el resabido de turno y te dice: “Tenías que haber hecho la entrevista de pie en vez de sentada, porque así la luz hubiese incidido mejor en el fondo y la sensación es más misteriosa y lúgubre”. Y yo le digo: “Ya, pero es que estoy hablando de la vuelta al cole y el entrevistado es un niño de 7 años…” Y el sabelotodo, que nunca se rinde, replica: “Pues por eso mismo. Así trasmites lo triste que está el niño por separarse de sus padres el primer día de clase…” . Pero… ¿te he dicho yo que quiero dar esa sensación?. ¿Has preguntado qué efecto quiero conseguir?. ¿Sabes a qué tipo de programa va dirigido?…

Un consejo: no malgastes tus energías enfrentándote a ellos o intentándole explicar nada, pues el pobre insulso no sabe el disparate que ha soltado por su boquita y es mejor hacer caso omiso de sus palabras. Sería como enseñar a un ciclista a conducir un avión… ¿Por dónde empiezas si de entrada, para ponerlo en marcha, se vuelve loco buscando los pedales?.

Como decía una profesora que tuve en el instituto: “¡Qué atrevida es la ignorancia!”. O como nos decían y siguen diciéndonos nuestros papás: “Vas a enseñarle a un padre hacer hijos”.

Y es que hay que saber diferenciar entre opinión y sabiduría. Opinar es muy lícito pero dar lecciones sin ser maestro rompe la barrera de lo absurdo. Los Sabelotodólogos opinan y dan instrucciones siempre, pues se creen con la autoridad suficiente como para decirte cómo debes hacerlo, cuándo y dónde. Si vas a pintar las paredes de tu casa de rojo: “Pues es mejor que compres una brocha de pelo de caballo, ¡y ni se te ocurra pintar la pared de rojo porque te va a quitar mucha luz y cuando quieras leer un libro no vas a ver nada!”. Pero, ¿sabes por qué la pinto de rojo?, ¿y sabes qué tipo de pintura voy a utilizar antes de recomendarme la brocha?. Y lo mejor viene cuando estas recomendaciones se las aconsejan al mismo pintor… “Deberías echarle más agua a la pintura que está muy espesa… Dale tres capas de pintura porque lo leí el otro día en Internet… ¡Uuuy!, como sigas pintando en esa dirección la pintura va a durar dos días…”

¿Y qué le responde el pintor?… ¡¡NADA!!. Pero eso sí, piensa en contestarle todas y cada una de las respuestas que he expuesto al inicio y alguna más que, en la televisión y en horario no protegido, se ocultaría por un pitido… ¡y bien largo!…

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4 Respuestas a “De profesión… SABELOTODÓLOGO

  1. Cuanta razón tienes, yo personalmente he pasado por eso y da mucha rabia que cuestionen la profesionalidad de alguien asi sin más, porque se aburren o porque no tengan nada mejor que hacer.
    Salu2.

  2. Ufff…de éstos hay por todas partes, cuánto tocan las narices. Pero lo que tú dices, lo mejor es ignorarlos y ser más educados que ellos. A mí me pasó algo parecido cuando preparé mis oposiciones del Estado. Ni en mi familia, ni en la de mi novio había nadie que hubiera opositado nunca, pero fue decir que iba a preparar oposiciones y de repente todo el mundo lo sabía todo sobre el tema. Y como eran oposiciones a Correos, todo el mundo conocía el funcionamiento de la empresa mejor que los propios directivos. en fin, alucinante.
    Un saludo y felicidades por el blog!!

  3. Pingback: Sin DON ni OCUPACIÓN « 3,2,1… ¡ESTAMOS DENTRO!·

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